De trilemas, tríadas y disonancias.
Análisis sobre la lógica del trilema (en donde A+B exceden a C) aplicada a la situación actual de Javier Milei y la política Argentina.
¿En qué consiste la lógica del trilema?
En la edición del día 11 de enero de 2025, Sección Política del diario La Nación, el periodista Jorge Liotti hace mención del trilema que enfrentan los países en el contexto del siglo XXI según plantea el profesor de Harvard Dani Rodrik. Su hipótesis es que no se puede optar simultáneamente por la hiperglobalización económica, la soberanía nacional y la democracia interna, sino sólo por dos de estos elementos a la vez, porque el tercero inevitablemente se resiente:
- Si un país está globalizado económicamente con un buen sistema democrático, resigna parte de su soberanía nacional (los países de la Unión Europea).
- Si prioriza la soberanía y la democracia interna, tiene problemas para integrarse a la globalización (Brexit).
- Y si se conecta con la globalización y se esfuerza en mantener su autonomía nacional, sacrifica la democracia interna (China) .
La lógica del trilema tal como lo presenta Rodrik consiste en: i) las variables son tres; ii) la reunión de dos de las variables resiente invariablemente una tercera; iii) las variables resentidas son rotativas.
La lógica del trilema aplicada a Argentina
Según Liotti, similar situación enfrenta el presidente argentino Javier Milei a la hora de encarar el próximo proceso electoral, y, textualmente, lo presenta de la siguiente manera:
«Por un lado, tiene el objetivo natural de ampliar su base de sustentación en el Congreso para avanzar con las reformas que planea. Este camino lo llevaría a un acuerdo con Pro y eventualmente con otras fuerzas porque la estrategia sería de acumulación y de polarización. Encarnaría el planteo clásico de un oficialismo que llegó al poder con debilidades y necesita ampliarse. La segunda aspiración sería buscar el crecimiento individual de La Libertad Avanza, transformarla en una fuerza política más robusta y con una personalidad distintiva. Desde esta premisa, sería más importante la pureza identitaria que los números y, en consecuencia, es una opción refractaria a los acuerdos con otros partidos. Y el tercer propósito apuntaría a redefinir el mapa político de la Argentina para establecer una nueva hegemonía libertaria en medio de la fragmentación de las demás fuerzas. Esto supondría apostar al debilitamiento de sus dos principales rivales: el kirchnerismo, que expresa la oposición frontal de la centroizquierda, y el macrismo, como manifestación de una centroderecha que pueda competirle por un electorado similar».
En la lógica del trilema, afirma Liotti, Milei sólo podría conseguir como máximo dos de esos objetivos, pero nunca los tres al mismo tiempo.
El trilema desde la mirada del Sistema de Análisis y Gestión Estratégica de Conflictos
Resulta sumamente interesante el planteo de Liotti para hacer un ejercicio que nos permita visualizar cómo operaría el sistema de Análisis y Gestión Estratégica de Conflictos (AyGEC) en esta situación. Obviamente que se trata solo de eso, de un ejercicio, porque seguramente cuando se publique este trabajo el presidente argentino ya habrá decidido un rumbo.
Veamos:
Para enunciar las tres variables deberíamos hacer un primer esfuerzo de síntesis, que nos permita una descripción más precisa; ellas podrían ser: A. Aumentar su base de sustentación vía alianza, principalmente con el PRO; B. Priorizar la pureza identitaria, sin alianzas; C. Hegemonía libertaria, debilitando al macrismo y al kirchnerismo .
Vayamos ahora al planteo del articulista:
- «Si se amplía para ganar votos (A) y derrotar al kirchnerismo (C), diluye su identidad (B)». Si bien «derrotar al kirchnerismo» no aparece como una variable, un esfuerzo interpretativo nos permitiría asimilarla al «debilitamiento» de una de las dos principales fuerzas rivales y concluir que, en este caso, la fórmula sería que la reunión de (A + C) resiente a B. Pero ¿cómo sintonizar la reunión de A, que incluye aliarse con el Pro, con C, que en uno de sus términos incluye debilitarlo?
- «Si prioriza la construcción propia (B) y la eliminación del macrismo (C), probablemente sume menos bancas y deje vivo al kirchnerismo (A)». Nuevamente: si bien la «eliminación del macrismo» no aparece como una variable, aunque podría asimilarse al «debilitamiento» de una de las dos principales fuerzas rivales, podríamos concluir que, en este caso, la reunión sería que la reunión de (B + C) resiente a A. Pero ¿de qué le serviría la pureza identitaria cuando el precio sería eliminar a su principal aliado para aumentar su base de sustentación y permitiendo el crecimiento de su principal opositor?
- Finalmente, «si apuesta a vencer al kirchnerismo y diluir al macrismo en la misma jugada (C) corre el riesgo de perder la elección». Aquí ya se corta definitivamente la lógica del trilema porque la variable C que resulta evidentemente la primera parte de la ecuación para integrar las asociadas, ya cumplió ese rol en las dos anteriores, por lo que, en esta ocasión, debería cumplir el rol de tercero resentido; y la alianza (A + B) es autocontradictoria porque A exige alianza y B todo lo contrario.
¿Trilema, ambivalencia o dilema?
Y esto ocurre porque, en realidad, Liotti no le presenta al sistema de AyGEC un trilema. Por lo tanto, su planteo no está entre los elementos del conocimiento alojados en su Subsistema Conflicto -por asimilación la teoría de las coaliciones en las tríadas- ni su solución está en su Eje Operativo correlativo -la Deconstrucción del Conflicto-, sino algo más delicado, que refiere en el siguiente párrafo cuando dice que, para Milei, esto «presenta un desafío nuevo que pondrá a prueba su capacidad de liderazgo. Debe decidir entre mantenerse como el jefe de una militancia intensa y leal, o correr el riesgo de encabezar una construcción más amplia con mayores dosis de heterogeneidad. Pasar de un oficialismo con aliados a una alianza oficialista».
Es que este desafío tiene que ver con una cuestión de proceso decisional que nos ubica en el Subsistema Interacción y Cambio, Eje Operativo Aspecto Prescriptivo de la Decisión, y nos enfrenta con los delicados mecanismos de formación de preferencias, que, junto a las relaciones de indiferencia, conforman el proceso decisional en cuestión.
Obviamente que, si al decisor le resulta indiferente mantenerse como el jefe de una militancia intensa y leal, o correr el riesgo de encabezar una construcción más amplia con mayores dosis de heterogeneidad, la cosa termina allí.
Pero, si no es así, si decide preferir, deberá enfrentar el conflicto interno de disonancias que lo enfrentarán a la necesidad de activación de valores, esto es, a un proceso durante el que deberá preguntarse ¿cómo vive el pasar de un oficialismo con aliados a una alianza oficialista? como una pérdida, o como una inversión al mismo tiempo; o la vive ni como pérdida ni cómo inversión?
Estamos aquí en el resbaladizo sector de las ambivalencias y de los dilemas.
«En el caso de la ambivalencia, la persona ve sus opciones parcialmente de una manera y parcialmente de otra, por lo que la lógica de la elección dependerá de las valoraciones promedio de sus opciones que, en definitiva, le permitirá colocar una opción por encima de las otras. Y aquí, teniendo una razón para elegir, teniendo base, su elección no solo es racional, sino que su conflicto interno ha finalizado. El supuesto del dilema es diferente, porque la persona, al no tener interpretaciones sobre la situación, quiere dos cosas que piensa que no puede tener simultáneamente; quiere algo y, al mismo tiempo, quiere no quererlo. En este caso, la solución será concentrarse en sí mismo, determinar un modo de ver alguna opción que se conecte con algo que desea hacer».
El final puede ser dramático, porque «será absolutamente imposible seguir el proceso decisorio si el decisor no consigue ordenar sus preferencias frente a situaciones excluyentes».
Citas y enlaces
«El trilema de Milei que pone en tensión a la cúpula del poder» – Jorge Liotti, La Nación. 11 de enero de 2025. Leer >
Rodrik, D., La paradoja de la globalización, Antoni Bosch Editor, Barcelona, 2012.
El trilema de Rodrik es asimilable a la tríada de Caplow: «una tríada es un sistema social formado por tres miembros relacionados entre sí en una situación persistente. Es uno de los fenómenos más frecuentes de la experiencia humana. De hecho, este libro es un intento de demostrar que las tríadas constituyen los elementos básicos con que están construidas todas las organizaciones sociales. No es necesario que los miembros de una tríada sean individuos». Caplow, T., Dos contra uno: Teoría de las coaliciones en las tríadas, Alianza Editorial, Madrid, 1974, p. 13.
Es que la lógica de Rodrik es la misma que la de Caplow cuando se produce la coalición en la tríada: «toda tríada tiene tres miembros. Resulta ya convencional denominarlos A, B y C y designar con la A al actor más potente. Toda tríada lleva consigo tres relaciones AB, BC y AC […]. La propiedad más significativa de la tríada en su tendencia a descomponerse en una coalición de dos de sus miembros frente al tercero». Caplow, T., ob.cit, p. 14. Y, especialmente, que «la bipolaridad del conflicto también permite afirmar que el rol del tercero es rotativo». Calcaterra, R.A., El conflicto como sistema, Astrea, Buenos Aires, 2021, p. 190.
He asignado las letras A, B y C a cada una de las variables para poder trabajar con la teoría.
Calcaterra, R.A., El conflicto como sistema, Astrea, Buenos Aires, 2021, p. 304.
Calcaterra, R.A., ob.cit., p. 304.
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