En los conflictos interpersonales no siempre nos encontramos con las personas, sino con los personajes que construyen para defender sus posiciones. Rubén Calcaterra analiza el papel de los sujetos actores, la complejidad de sus conductas y las herramientas que permiten al operador del conflicto comprender intereses, necesidades y posibilidades de transformación.
Los sujetos actores en el conflicto interpersonal: entre la persona y el personaje
La tarea del operador comienza cuando logra atravesar el discurso del personaje y encontrarse con la persona.
Quiero, en esta oportunidad, referirme brevemente a quienes hoy, en teoría del conflicto, identificamos como aquellos que fundan esa relación caracterizada por la incompatibilidad de metas u objetivos y que crean los bandos con los que se expresa la bipolaridad del conflicto. Voy a referirme, entonces, a uno de los materiales más sensibles y complejos con que trabaja el conflictólogo, que son los sujetos actores.1
Conocida es mi posición que sostiene que los procesos conflictivos, aun los que se someten a metodologías autocompositivas, conforman un contexto de adversarios al que los sujetos concurren interpretando un personaje que persigue obtener resultados. Este es un concepto introductorio muy importante porque, en estos procesos, rara vez, de entrada, nos vamos a encontrar con las personas.
Si la finalidad de esos sujetos es obtener resultados, obviamente convenientes para ellos, además de la alteridad y los estilos de personalidad,2 el operador se va a encontrar, como si fuera poco, con que cada una de ellas viene a representar el personaje que le permita obtener esos resultados deseados.
Como se puede apreciar, la complejidad es evidente, porque la tarea del operador del conflicto arranca desde el doble registro que necesariamente debe hacer para entender qué discurso corresponde a cada área que los sujetos actores le traen: mientras el personaje le hablará desde la defensa de las posiciones, el operador necesitará hablar con la persona que se oculta detrás de ese personaje, porque recién cuando logre llegar allí podrá correr el velo y hablar con ese ser de por sí sumamente complejo, mezcla de pensamiento racional, simbólico, mitológico, mágico. Recién entonces podrá hablar de sus anhelos, de sus dolores, de sus placeres. Recién entonces podrá hablar de sus sueños, para poder hablar de la realidad, de sus necesidades, de sus intereses, de sus valores. Recién entonces podrá entender un poco la perspectiva del problema desde las personas y comenzar su tarea que va a pasar por los cuatro ejes que movilizan a nuestro modelo sistémico: la deconstrucción del conflicto, la reconstrucción de la relación, la co-construcción de la solución y la decisión.
El conflicto no enfrenta únicamente intereses incompatibles: enfrenta personajes construidos para defenderlos.
Afortunadamente el mediador no está solo. El modelo lo proveerá de algunas herramientas de diferentes campos científicos, que van a colaborar con él.
Déjenme volver por un instante a la teoría del conflicto, porque ella, a través de la construcción de una tipología, nos permite ubicar la naturaleza de los conflictos que más frecuentemente se nos van a presentar cotidianamente, esto es el área de los conflictos interpersonales.
Parece entonces conveniente, recordar cómo se desarrolla una situación de conflicto interpersonal a través de sus 4 fases:
- Fase del inicio: caracterizada por la oposición potencial a la situación de conflicto; una especie de asombro por lo que está ocurriendo. No puedo creer lo que está ocurriendo, es la expresión más frecuente.
- Fase de la toma de conciencia: la situación de conflicto toma cuerpo y comienza la concientización y la consecuente aceptación.
- Fase del comportamiento intencional: es la fase de declaración abierta de la situación y, por lo general, el ingreso a alguno de los métodos de abordaje.
- Fase de resultados: Corresponde al contexto dentro del cual se controvierte. En este sentido, creo firmemente que los procesos autocompositivos son los más sintónicos para el tratamiento de los conflictos interpersonales, porque, en general, están dotados de una metodología que tiene en cuenta, con mayor especificidad, tres aspectos: i. la naturaleza del conflicto; ii. el contexto dentro del que se controvierte, que permite un mejor encuadre; y, iii. la información, que se recoge con menor retaceo que la que se brinda en los procesos hetero compositivos.
Como ya he dicho, en general la recepción del caso se producirá en la tercera fase, pero, la ubicación de las partes dentro del sistema le permitirá al operador comenzar su diagnóstico sobre la situación. Para esta faz diagnóstica, resulta útil decir que el comportamiento humano es una función de interacción entre las características personales y las condiciones situacionales.
De tal manera, el operador deberá obtener información acerca:
- Del sujeto. Relacionadas con:
- Sus características físicas, intelectuales, emocionales.
- Sus áreas de carencia, que abarcan aspectos como:
- La expresividad emotiva: dificultades para decir lo que sienten.
- La sensibilidad emotiva: no registrar al/y a lo del otro; es decir, no pueden «ponerse en el lugar del otro».
- Control emotivo: dificultades para expresar ciertos hechos.
- Sensibilidad social: ignoran por completo las reglas sociales.
- Influencia social: Dificultades para que otros hagan algo por ellos.
- De «la persona en situación»: el operador deberá poder advertir qué conductas o actitudes se mantienen regulares o cambian cuando los sujetos son colocados en los diferentes contextos del conflicto, por ejemplo, en las reuniones grupales o en los “caucus”.
- De La diferenciación persona/personaje: cuando la persona actúa el personaje que viene a representar en el proceso para obtener resultados.
Tendrá, también, que ubicar el método que utilizan las partes para conducirse en el conflicto y que he clasificado en:
- Pasivos: Tienen un registro mínimo del conflicto y adoptan diversas modalidades:
- Ausencia: creen que el conflicto se resuelve solo y que las conversaciones sobre el tema son innecesarias, o no se reconocen en el conflicto.
- Anulación: Evitan la conversación refiriéndose a abstracciones, haciendo bromas o burlas, mostrándose hostiles, o pesimistas o planteando cuestiones de semántica.
- Indirectos: Desvían la conversación cambiando de temas.
- Distributivos: Reconocen de manera explícita la situación como conflictiva, pero hacen una búsqueda continua de concesiones. Refieren una evaluación negativa del otro y pueden ser:
- Coercitivos: Siguen patrones de manejo emocional o de amenazas para lograr obediencia.
- No coercitivos: Tratan de persuadir o de convencer al otro o, directamente, pedirle que cambie. Terminan pidiendo favorecimiento de manera expresa.
- Integrativos: Reconocen de manera explícita la situación como conflictiva y no buscan concesiones. La evaluación del otro es positiva o neutra y las modalidades tienen que ver con la capacidad de:
- Explorar situaciones alternativas.
- No explorar situaciones alternativas.
Teniendo en cuenta estos métodos, podemos decir que las actitudes que los sujetos actores pueden adoptar en el proceso son: a) Anulación y fuga; b) Compromiso; c) Competencia; d) Colaboración; e) Acomodamiento.
La forma en que una persona actúa en el conflicto revela mucho más que su posición: revela su manera de relacionarse con el problema.
Finalmente, será importante estar atento a otros elementos que se ubican entre las posibles causas de la antifuncionalidad de la relación de las partes en el proceso, como:
- La capacidad/incapacidad de tener relaciones.
- Competencia/incompetencia social: entendida como la capacidad para afrontar, analizar y resolver problemas. Para analizar esta área es menester distinguir dos variables:
- Cómo, cada uno, construye los problemas: Hay personas que colocan los conflictos afuera, no reconocen ninguna participación ni responsabilidad en su construcción, mientras que otros se atribuyen toda la responsabilidad.
- Cuál es su capacidad para resolverlos: aquí ocurre lo mismo, porque mientras unos reconocen un potencial propio, otros dependen de las soluciones que llegan desde el afuera.
Sobre la base de esas variables y a partir de las historias que cuentan, se puede presentar la siguiente matriz:
- Construcción y capacidad externas: no hice nada y no tengo nada que resolver. Área de la deslegitimación del otro.
- Construcción interna y capacidad externa: auto atribución de génesis conflictiva, pero bajo nivel de empeño. Área de la búsqueda de derivación de la solución.
- Construcción externa y capacidad interna: es hacia esta área a la que el operador mejor encontrará colaboración, porque el conflicto se coloca afuera de las personas y, además, ellas presentan una gran disposición para afrontar el proceso.
- Construcción y capacidad internas: el problema lo tengo yo y sólo yo puedo resolverlo. Es el área de la culpa.
Los procesos más constructivos se ubican en el tercer supuesto, porque en él podremos movilizar la solución. Cuando la historia central respecto del conflicto aparece en el cuarto supuesto y es así contada por todos, esa historia encierra a la persona y le impide salir. Sobre todo, porque, en los procesos autocompositivos, a diferencia de lo que ocurre en terapia, el que habla se ubica en el primer supuesto; no se deslegitimiza como en terapia (culpa), sino que deslegitimiza al otro.
Notas
- Entelman y casi toda la doctrina anterior a él los denominaba actores; las modificaciones propuestas por mi parte y aprobadas por el Seminario Permanente de investigación sobre su obra, que dirijo en el Instituto de Investigaciones Jurídicas y Sociales Ambrosio L. Gioja de la UBA, adoptó la denominación de sujetos actores para incluir en una categoría -sujetos- a todos los que integran la relación de conflicto, como los terceros, los operadores, los interventores y los beneficiarios.
- Para profundizar en estos temas ver Calcaterra, R.A., El sistema conflicto. Análisis y Gestión Estratégica de conflictos, Grupo Editorial Ibañez, Bogotá, 2016, pps.131/135 y 136/142 y El conflicto como sistema, 2da.ed. actualizada y ampliada, Astrea, Buenos Aires 2021, pps71 y 72/76.
