La valoración del distinto

La valoración del distinto

Un punto de partida hacia un debate real y provechoso

Por Gabriela Nasser

Abogada, Subsecretaria de Coordinación Administrativa, Secretaría General de la UBA. Docente de la materia “El sistema conflicto”, CPO de la carrera de abogacía de la Facultad de Derecho UBA, integrante del seminario Permanente
de Investigación “Remo F. Entelman”: Teoría del Conflicto, del objeto al sistema.

Gabriela Nasser

La valoración del Otro, del Distinto, del Diverso es un aspecto del Sistema de Análisis y Gestión Estratégica de Conflictos*1 que nos obliga a interpelarnos sobre las actitudes que adoptamos cotidianamente.

Es una dimensión relevante que debe ser desmembrada, analizada y comprendida. Su alcance tiene consecuencias en la aplicación del Sistema y en la vida de cada uno de nosotros como integrantes del cuerpo social y consecuentemente en la propia sociedad.

El Sistema de Análisis y Gestión Estratégica de Conflictos, que es objeto de estudio, investigación y debate en el Seminario Permanente de Investigación Remo F. Entelman. “Teoría del conflicto: del objeto al sistema”*2, enseña que se debe comenzar por el análisis de las narrativas, recomienda un nivel de escucha sincero, apostar a la revalorización de las capacidades de los sujetos para transformar sus conductas y resolver sus conflictos, lo cual conducirá indefectiblemente al aumento de la competencia social para comprenderlos y evitarlos. Ello colabora en la construcción de la paz social.

Calcaterra señala que

“los procesos de autocomposición tienen la capacidad de transformar las motivaciones e intereses conflictivos en instrumentos para provocar los cambios culturales que la sociedad moderna necesita para ser más pacífica y tolerante”.*3

Representación con figuras de madera de dos personas distintas

En esta instancia surge el interrogante: ¿Cómo operan los procesos de autocomposición sobre los individuos?; ¿cómo coadyuvan a que se produzcan esos cambios sociales?

En la obra citada encontramos algunas respuestas:

Los procesos de solución por consenso producen cambios a nivel de la comunicación, de la estructuración de los datos de la realidad externa, y de la disposición y el empeño personal hacia soluciones integrativas del interés grupal, porque comunican una especie de inteligencia social, que es una sumatoria de habilidades para tener relaciones interpersonales y resolver problemas humanos. Enseñan a individualizar, corregir y modificar los mecanismos de atribución de responsabilidades que cada parte hace de la otra en el conflicto, propiciando una reorganización más estable y durable de la estructura relacional”.*4

La escucha no es un acto pasivo, tiene el fin de comprender a través de las imágenes, tonos, silencios lo que cada sujeto comunica. Atender lo qué dice y cómo lo dice, aun cuando sea distinto a lo que pensamos, constituye el primer paso en el Reconocimiento y la No Exclusión del Otro. Así se inicia el camino de evitar la exclusión y apostar a la complementariedad. El desafío de estos tiempos.

Reducir al Distinto a una etiqueta sirve para neutralizarlo y finalmente, excluirlo. Ello no facilita la resolución del conflicto y menos aún el fortalecimiento de las relaciones interpersonales y sociales.

El desafío está en reconocer e incluir al distinto

Ahora bien, se debe profundizar el análisis de los escenarios alternativos, de diversas hipótesis, para construir nuevos enfoques y arribar a las mejores condiciones para resolver los conflictos y cimentar una convivencia pacífica.

Aquí se suman otras dos cuestiones, a saber:

1.- ¿Qué fortalezas encontramos en la idea de complementariedad? 

2.- ¿Es la exclusión un camino válido para resolver conflictos?

Sólo se pretende indicar un posible punto de partida para generar la inquietud de analizar, elaborar y -quizá- arribar a alguna conclusión o idea fuerza.

El Sistema de Análisis y Gestión Estratégica de Conflictos tiene su base en el conocimiento y análisis de la condición humana, de la conducta humana y de las relaciones sociales, especialmente las conflictivas.

Una de sus fortalezas es la propuesta de un método para el tratamiento NO violento de los conflictos, profundamente comprometido con la paz y con la valorización de la capacidad de las personas para comprender y solucionar conflictos.

Cuando se dice que los procesos de autocomposición tienen la capacidad para transformar las motivaciones e intereses en conflicto en instrumentos que provoquen los cambios culturales que la sociedad moderna necesita para ser más pacífica y tolerante, nos estamos refiriendo a esto.

Debe primar el compromiso con la paz
y la valorización del distinto y sus capacidades

Es momento de propender a la revalorización de los sujetos, avanzar hacia la educación para la paz, hacia la construcción de ciudadanía, profundizar los conceptos de igualdad, solidaridad, tolerancia, colaboración y participación para construir una sociedad democrática con equidad social.

Para ello, resulta ineludible la implementación de “procesos conversacionales” como espacios amigables en los que las tramas plurales construyan acuerdos, a la luz de la lógica de la complementariedad y no de la contradicción.

La idea de complementariedad promueve el aporte de las mejores capacidades de cada actor. Nadie es excluido, por el contrario, es integrado desde sus fortalezas y esas contribuciones auguran resultados plurales y efectivos.

Debemos insistir en la capacitación para generar consensos. La lógica de la exclusión aleja irremediablemente esa posibilidad.

Valorar al distinto permite crear complementariedad

Representación con figuras de madera de dos personas distintas

Al excluir lo que no se nos parece se inicia un camino de autodestrucción.

Lo que es igual parece bueno; si lo igual prolifera tenemos la sensación de crecimiento. Hasta un punto, lo es. Sin embargo, a partir de determinado momento ese crecimiento desaparece. Comienza el proceso de transformación en algo destructivo. Se paraliza el presunto crecimiento inicial porque carece del contrincante dialéctico que colabora en su formación, en la construcción de sus fortalezas.

Lo igual, por el contrario, es amorfo. Careciendo de tensión dialéctica, lo que surge es una yuxtaposición indiferente, una masa proliferante de lo indiscernible”. *5

Advertimos que la pretensión de instalar “verdades” provocan narrativas cada vez más extremas que finalizan en la Exclusión de quienes piensan distinto.

No se puede legitimar la agresión porque provoca la aparición de miedos y silencios que alejan la posibilidad de implementar esos procesos conversacionales y surge lo que se puede denominar la penalización social del disenso, empiezan a quedar pocas voces, parece que existe una sola opinión. Esos miedos y silencios son transformados en “consentimiento”, dan la idea que todos comparten ese pensamiento. No es así. No es cierto.

Cuando aparece una voz diversa resulta ajena, intrusa, discordante, foránea.  Se comienza a construir el espacio para su eliminación, su exclusión, su rechazo.

Esa voz rechazada, excluida, no participa de la toma de decisiones, pero se debe tener presente que vivirá con las consecuencias de esas decisiones.

Es un proceso hostil que hiere gravemente al tejido social.

La Dra. Guadalupe Nogués, docente, autora y consultora aborda este aspecto en: https://tedxriodelaplata.org/charla/como-hablar-con-otros-que-piensan-distinto/, allí   propone la búsqueda incansable del pluralismo. Hacer visibles los disensos, ya que sólo a partir de ese punto podremos llegar a los consensos.

Para finalizar, las palabras del Prof. Rubén Calcaterra nos marcan el camino que debemos transitar:

“El estado moderno, así como las casas de estudio, deben alentar ese cambio de cultura, que apareja responsabilizar a la sociedad para que se apodere de sus conflictos y se haga cargo de solucionarlos cara a cara y pacíficamente”. *6

Notas

  1.  Calcaterra, R.A., El conflicto como sistema, Astrea, Buenos Aires, 2021

  2.  Universidad de Buenos Aires, Instituto de Investigaciones Jurídicas y Sociales Ambrosio L. Gioja, con  asiento en la Facultad de Derecho.

  3. Obra citada pag 363
  4. Idem
  5. Byung-Chul Hanen, La expulsión de lo distinto, Barcelona, Ed. Herder, 2017, pág. 11.
  6.  Calcaterra, “La relevancia de la conciliación intrajudicial en la reforma procesal civil y Comercial” en Ob. cit. pág. 397.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Patricia Lobato

    Excelente artículo!
    El excluido, el chivo expiatorio, la mala conciencia que genera el cambio de la buena conciencia para lograr una mejor adaptación al medio en constante cambio. El distinto, manifestación individual al Servicio de Algo Más grande. La potencialización en el otro, de la conciencia individual a la universal.
    Es la civilización una manera de ser humano y el derecho una manifestación de esa civilización que evita su desintegración ante fenómenos antisociales? Hay muchas de ser humanos?
    Es el distinto un fenómeno antisocial o la manifestación consiente para que los fenómenos antisociales sean vistos?

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